“Lo más complejo del trabajo futuro serán las transiciones y los aprendizajes”

“Lo más complejo del trabajo futuro serán las transiciones y los aprendizajes”

La gerenta de Cuidado y Desarrollo del IST advirtió que el mundo laboral enfrentará cambios sin precedentes en los próximos veinte años, en medio de la robotización y “ecologización” de la economía. “Se crearán millones de ocupaciones que hasta hace unas décadas hubieran sido inimaginables ¿Qué competencias necesitaremos para encarar esa transición?”, se pregunta.

 

El IST —Instituto de Seguridad del Trabajo— anunció que impulsará el desarrollo de una línea especial de investigación sobre las transformaciones que afectarán el mundo del trabajo y de la prevención, ante las proyecciones de que siete de cada diez puestos laborales serán total o parcialmente automatizados en las economías integrantes de la OCDE.

“Las competencias laborales actuales no se ajustarán a los trabajos de mañana. Y las nuevas competencias que adquiramos quedarán desfasadas rápidamente, por lo que será clave saber aprender, a todo nivel, en las organizaciones”, plantea la gerenta de Cuidado y Desarrollo de esta mutualidad, Tania Labbé.

Para la psicóloga, uno de los mayores riesgos sociales es que, si bien la automatización creará nuevos puestos de trabajo, lo cierto es que quienes pierdan sus ocupaciones podrían ser los menos capacitados para tomar las ventajas de un trabajo más tecnologizado.

Pero no es el único desafío, en un mundo que camina a un nuevo equilibrio en los sistemas productivos.

 

Economía Verde

Para el gerente de Prevención del IST, Raúl Rojas, los consensos internacionales y las demandas ciudadanas acelerarán el paso hacia economías cada vez más sostenibles ambientalmente.

“Y ahí existirá otra transición relevante. Es decir, el paso de un sistema productivo basado en el carbón y el acero a otro sustentado en tecnologías limpias”, prevé.

Y eso implica formar a los trabajadores, para que sean capaces de asumir, por ejemplo, los desafíos colectivos de la prevención, en contextos laborales cambiantes, en industrias nuevas, que hoy ni siquiera existen.

Sobre lo mismo, el gerente general del IST, Gustavo González Doorman, subraya la necesidad de aprovechar las oportunidades, en función de mejorar la calidad de vida de los trabajadores.

“En medio de todo este auge de la robotización y la inteligencia artificial, debemos construir iniciativas que pongan a la vida y a las personas al centro. Y eso no solo implica pensar en el capital humano, sino que en todas las dimensiones del ser humano”, propone.

En su mirada, no es aconsejable obnubilarse por la tecnología. “El afecto colectivo y la pasión por las ideas son irremplazables, como motores de la Humanidad”, a su entender.

 

Una oleada de transiciones

En este contexto, la gerenta de Cuidado y Desarrollo, Tania Labbé, enfatiza que uno de los temas más complejos del futuro no será el cambio productivo y social, sino la forma cómo este se producirá.

“Seguramente, serán oleadas de cambio que tardarán mucho en estabilizarse. Pensemos en el paso del cine clásico a las plataformas digitales actuales. Entre medio, los trabajadores y los artistas debieron acostumbrarse a trabajar con cintas, computadores y finalmente con escenografías digitales que ni siquiera ven”, ejemplifica.

A su juicio, “se crearán millones de ocupaciones que hasta hace unas décadas hubieran sido inimaginables… Entonces, ¿qué competencias necesitaremos para encarar esa transición?”.

En esa misma perspectiva, los estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pronostican que la mitad de los puestos de trabajo se automatizarán en los próximos veinte años.

“Es decir, un cambio radical en un mundo que necesita generar 390 millones de empleos hacia el año 2030, según los modelos econométricos de la OIT”, aporta Raúl Rojas.

Un esfuerzo que no alcanzará a mejorar las condiciones precarias de empleo en amplios territorios en un mundo donde dos mil millones de personas tienen ocupaciones informales. Y donde 300 millones de trabajadores viven en la indigencia, según la OIT.

“Por eso, es tan importante que pensemos en cómo le damos proyección y, sobre todo, gobernanza a las transformaciones en el mundo del trabajo y de la prevención. Y eso supone ayudar a todos los trabajadores en las transiciones cada vez más frecuentes del mercado de trabajo que afrontarán en el curso de sus vidas”, enmarca el gerente general del IST, Gustavo González Doorman.

También supone debatir cómo debe ser la protección social del futuro y la estructura político-administrativa que la garantice. Es decir, cómo la sociedad gobierna el viaje al futuro.

*MutualidadFiscalizadaPorSuseso

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